jueves, 18 de junio de 2015

Las cosas que nunca te dije

Yo también me pregunto si algún día dejaré de sentir la necesidad de reescribirte. Si soy yo, o es mi soledad, la que sigue enamorada de rescoldos de ti. La brisa cálida de tus recuerdos trae a mi orilla instantáneas abstractas e inconexas: una sonrisa de complicidad, un temblor descontrolado, un tímido emoticono que me guiña el ojo. Es como si sólo quedaran diminutos trazos de ti que no consigo asociar a una persona en particular. Los restos de una deidad que sobrevive a duras penas en la mente de una atea.

Te idealizo y te idealicé, aunque menos de lo que debería. Esa fue la diferencia insalvable entre tu y yo. Apenas cerré los ojos. No me expuse tanto como debí. Siempre me creí a medias tus palabras de cariño, no supe abrigarlas lo suficiente por que soy una excéptica. Siempre fuimos demasiado rápido, dejándonos vivir, sin saber saborearnos lentamente. Esas certezas me pesan en el alma. Te exigí la impasible valentía que ansío y me impongo a partes iguales. Quizá cuando más censuré nuestra excesiva virtualidad fue cuando nuestros caminos se desdoblaron. Dejé de percibir aquellos sonidos, trazos o destellos como algo tangible. Dejé de sentirnos auténticos. Querer es creer. Y yo sólo supe hacerlo a medias.

Sentencié nuestros nombres como enlaces disjuntos. Nos hicimos aristas y astillas en el proceso. Y ahora, siempre que decido recurrir a lo que queda de ti en mí, mucho más de lo que me atrevo a descubrir, un prudente susurro me dice que es mejor dejar las cosas en paz, que es mejor seguir adelante. El mismo que me dice momentos después "Casi fue, pero no". En mis horas bajas me imagino en el otro lado del camino, contando los meses de veintiséis en veintiséis. En esos momentos, cuando soy sólo silencio, deseo con todas mis fuerzas volver atrás. No reescribir el presente, no, es demasiado tarde. Lo que yo quiero es rebobinar y, al menos, inventar una despedida. Y con un poquito más de empeño, reescribir cada uno de nuestros momentos, plasmarnos tal y como deberíamos haber sido. Disfrutaría de cada uno de ellos, llenaría silencios con miles de preguntas sobre ti, trataría de arrancar nuestra risa en cualquier lugar. Buscaría una humilde eternidad dentro de un espacio tan limitado. Seríamos plenos en una realidad alternativa, libres, ligeros, y a la vez tan imposibles.

No me queda otra que profesar una fe ciega en el condicional, orando por encontrar a ese alguien que consiga hacerme creyente. Así que miénteme, dime que eres muy feliz, aunque no demasiado, para que siga teniendo la determinación de seguir avanzando. Acércate si me ves, permítenos unos instantes de lucidez. Finje interés por mí. Inventemos una descafeinada despedida.



"Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula. Haz ver que me olvidas. Y me acabarás olvidando. De verdad.”

viernes, 24 de octubre de 2014

Nunca será siempre (Te vi pasar)

Yo no sabía. Yo no sabía, que el corazón dolía de una forma tan sólida. En ocasiones me sentí tan débil, temiendo desaparecer en un sofoco oscuro. Los días eran un sabor arenoso en mis sentidos, yo solo quería dormir sin fin, para no pensar. Dejé de creer en la vida y en cada una de sus implicaciones.

 No sabía, que me sentiría reducida a poco más que el núcleo, sin manos que cubrieran mis letras. Tan sólo disponer de un frío velo negro que cae como una losa. No sabía que necesitaba varios veintitantos marchitos. La triste tregua no era para mí. Tantos surcos al final me pasaron factura, así que tras la primera ruptura, vinieron muchas más. Crisis de identidad. Prisma de una voz abrupta que no cesa.

Ya no me concibo sin esos meses. No busco ego ni abrigo. Después de superar todo eso, realmente ya no necesito mucho más. Esa versión mía ni si quiera existe, y mis recuerdos parecen la herencia de una desconocida. Estas palabras son sólo una extensión de mí. Necesito decirme en alto y tener constancia de cómo he llegado hasta aquí. Lo he conseguido. No sé si he alcanzado la felicidad o me curé del frío intenso. Si me siento tan plena como en apariencia. Sólo siento paz. Deseos de agarrarme a la vida con fuerza y compartirla. Luchar contra la extrema debilidad. Amar todo cuanto hago.

 Aún se me saltarán las costuras y temblaré como una hoja de papel, si adivino verte. Uno jamás se cura de la despedida. Soy incapaz de hablarte, y a la vez lo deseo con toda intención, siendo una estable contradicción residuo de lo que fui. Al igual que sé que tu mirada y tus pasos jamás me dejarán indiferente. Estoy dispuesta a mantener estas huellas como testigos mínimos del camino recorrido. Tener constancia de que persistes en un trazo paralelo es una visión tan viva como la certeza de no sentirte a mi lado.

Y aunque sea cicatriz silenciosa en tu lista de contactos, hoja caída y ojos opacos, en ocasiones me permito crearte de nuevo recordándote con fuerza. Enfundarme una sonrisa balsámica y seguir adelante. Quizá conseguí que guardaras algo de mi. Quiero pensar que seguimos existiendo en algún lugar. A veces tu cara me resulta familiar.







Cibeles azul, silueta roja. En vísperas del Veintitantos. Madrid, adoro tus casualidades.

 "Tú, elegante y ausente
sin ser consciente de haber reverdecido cada rincón de mi mente.
Tú, andando indiferente
 haciendo que la gente sea como estatuas inertes ante la vida que desprendes"

Sólo añoro que te sepan cuidar tan fuerte como yo lo intenté. Jamás te irás de mi.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Octubre en primavera

Encuéntrame. Sé el tatuaje prendado en mi piel. La razón para quedarme en mí. Prometo ser tu viviente entre durmientes. No soñaré ligero, no te ofreceré algo menos de lo que soy.

Tendrás que saber que soy la valerosa que se mantiene firme cerca de las salidas de emergencia: siempre fui el pez que salta y que a la vez muerde el anzuelo. Balanza de emociones, intenciones con retorno. Alegre melancólica, valiente sensiblona.

No te pido falso amor condicionado y almidonado. Ni si quiera necesito que me salves de mí misma. Tan sólo mantén mi mirada entre los rostros perdidos, ten la fortaleza de ser fuerte conmigo. Sé invencible y cae al abismo a mi lado. No quiero morirme lentamente contigo, mejor vivámonos alto y a todo latido.

Mientras decidimos aparecer seguiré sobreviviéndome, eco de silencios. Como si no te conociera. Como si ya no supiera lo que realmente deseo. Alma que no te recuerda, inconsciencia que no te tantea. Fui y seré eternamente "Tú": mi absoluta devoción a la utopía.


Desconexiones (he vuelto)

No arañes, corazón delator,
que desfallezco en locura.
Trazas emoción inabarcable,
mísero ahogo de disculpa,
goteo de hilos que hacen poso.

Tras el nudo llega el pitido.
Tú y cuántos más...
Haces de mí títere ciego,
golpeando alrededor,
esperando el eco.

Percepción inconsciente
Cautivo destino amante
Si he de perder...No me salves.
No huyas, corazón delator.
Prefiero sucumbir al calor.