Los días caen como un sueño pesado, cubiertos de un parpadeo largo. Temo de no poder controlarme y empezar a gritar en medio de la noche, sin ningún motivo aparente, y a la vez por tantos. Gritar simplemente para emitir algún sonido, o impulsivamente para imitar otros grabados.
Gritar sin control, de forma aséptica, sacando a relucir los instintos más primarios, acentuados por el sueño y el minado en la razón. Gritar como un faro en la oscuridad, para alertar que seguimos aquí, y que estamos buscando tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario