jueves, 14 de marzo de 2013

"Nunca más" (11)

No hay nada más. Sólo es una estancia a rebosar, de objetos huérfanos. Huellas de alma por todas partes. Imágenes que sin llegar a mi mente directamente, parecen retumbar en la retaguardia.

Hubo un tiempo, en el que estar en éste preciso lugar me daba paz. Era como si tu aliento siguiera habitando en estas cuatro paredes. Y me veía sentada a tu lado de nuevo, correteando por los pasillos, durmiendo en tu cama, susurrando a los árboles... era tan fácil cerrar los ojos y pensar que estabas en otra habitación, que en cualquier momento aparecerías a mi lado... pero esa sensación se fue difuminando con los años. Parecía que te hubieses ido definitivamente. Hizo falta el tiempo suficiente para re-interpretar y asumir esta casa como una estancia vacía. Para descubrir que no hay nada más, que simplemente dejamos de ser. Ahora entiendo que es exactamente la aceptación: abandonar los falsos espejismos.

Se podría decir que el catorce de marzo de hace once años, una parte de mí murió contigo. Y se hizo tan insignificante como la ceniza atravesando el frío cortante de una mañana de nieve. Aquella fue tu humilde manera de volver a la tierra. El germen de conversaciones, de momentos nonatos...la posibilidad, el llegar a ser se marchó, en diminutas partículas, imposibles de alcanzar, imposibles de volver a unir. Parecía la prueba gráfica de que cada ser es y será irrepetible, que surge de la casualidad, y que es temporal.

En noches como hoy te imagino observándome, comunicada conmigo de alguna forma. Sé que te marchaste para siempre. Pero me gusta ampararme en este juego ocasionalmente.