jueves, 6 de junio de 2013

Mar de olivos

Tal vez, porque siempre fuiste, y no conocí unos pasos diferentes. Retórica inconsciente e indefinible, atrapada en las circunstancias. Te culpé sin pretenderlo, para consolar palabras a las que no sabía poner nombre.

Jamás te tuve compasión, por que sería admitir que eres más débil que los demás. Y eso no es cierto. Con el tiempo te rescaté, como un juguete olvidado al que nunca supe valorar. Comencé a apreciar tus matices. Tu manera de atreverte y conformarte. Y descubrí que de forma inconsciente también, me habías impreso el optimismo y la fuerza de espíritu, carácter de no retorno. El mérito y admiración que siempre le había concedido a ella, comencé a verlo reflejado en ti también.

Humanicé mis héroes en un acto de humildad, descubriendo que nadie es, ni tan bondadoso, ni tan infame.  Nadie sirve de refugio absoluto, ni de modelo a seguir. Te di una tregua, me conformé. Porque él es, pero tú eres también.

En mis venas se funde esa rebeldía, focalizada en parte hacia ti y a mis pretextos de debilidad, que no son más que astillas que están fuera de mi alcance. Y se retuercen contra mí, estremeciendo mi parte más crítica. Situándome frente a frente con la persona que soy realmente. Impulsándome a alcanzar mis metas, por encima de cualquier otro sentimiento.



 Todo es tan importante como el peso que le queramos dar en nuestra mente.

"Mi corazón está tranquilo"

No hay comentarios:

Publicar un comentario