Aquí estamos, con nuestras soledades complementarias que nunca se podrán unir. Siempre existirá esa barrera entre tú y los demás, ese algo que solo tú sabrás. Ambos sabemos que es imposible darle toda tu intimidad a alguien. Siempre habrá algo oculto, y es algo tan insalvable como tus rasgos ineludibles.
Deseo correr a tu lado pero mis labios se paralizan. Y no solo hacía tí. Y tu pensarás, para que sirve ser sinceros entre nosotros, si tú conoces tu verdad, y yo puedo adivinarla en tu mirada, en todo lo que ocultas, esas metas enterradas, esos muros, esas fronteras que de alguna forma nos definen. Quizá a lo único que tengamos miedo es a ser auténticos, profundos y trascendentales. O no queremos aceptar que somos humanos y tenemos limitaciones emocionales. Que no podemos controlar nuestra propia vida.
Vamos sumando ausencias por latidos, unas veces tú, otras yo. A veces no conseguimos llegar al mismo punto a la vez. Cosas de la distancia y del silencio.
Otras veces, hay una pequeña fisura en tu muro infranqueable, y me dejas mirar más allá de tus ojos. Me sonrío a mi misma. Por hoy es suficiente.
