Tú, a ciento veinte latidos por segundo.
Tú, y esa mirada limpia que centellea en la oscuridad.
Tú, asegurando mi aliento en tu pulmón.
Tú, y esos brazos que me envuelven y me sumen en tranquilidad.
Tú, mi catalizador.
Tú...
sábado, 27 de abril de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
Inconexa
Los días caen como un sueño pesado, cubiertos de un parpadeo largo. Temo de no poder controlarme y empezar a gritar en medio de la noche, sin ningún motivo aparente, y a la vez por tantos. Gritar simplemente para emitir algún sonido, o impulsivamente para imitar otros grabados.
Gritar sin control, de forma aséptica, sacando a relucir los instintos más primarios, acentuados por el sueño y el minado en la razón. Gritar como un faro en la oscuridad, para alertar que seguimos aquí, y que estamos buscando tierra.
Gritar sin control, de forma aséptica, sacando a relucir los instintos más primarios, acentuados por el sueño y el minado en la razón. Gritar como un faro en la oscuridad, para alertar que seguimos aquí, y que estamos buscando tierra.
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